«La vida no es la que uno vivió, sino la que uno recuerda, y cómo la recuerda para contarla» GABRIEL GARCIA MARQUEZ
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martes, 24 de diciembre de 2019

ALERTA: SPOILERS, MUCHOS, PERO QUE MUCHOS SPOILERS
* Fiestas navideñas


Que la Navidad es motivo de reunión entre familias y amigos, no lo digo yo. Es algo obvio, una evidencia. Nos reunimos todos en torno a mesas llenas de comida, y hacemos esos esfuerzos sobrenaturales para comer todos los besugos, pavos rellenos, mariscos, turrones y mazapanes, como si no fuera haber una próxima vez. Sea como sea, son momentos de pasarlo bien y de compartir. Luego vienen las sobremesas, que dan pie a momentos más distendidos, donde muchas veces se acaba cantando, bailando, contando chistes, y también jugando. Porque sí ¿quién no ha acabado jugando a los clásicos juegos de mesa Pictionary, Taboo, Monopoly o  Trivial?.  

Aprovechando las fiestas navideñas les voy a proponer un juego. En realidad, esta proposición no es de mi cosecha. Fue una propuesta de un buen amigo, cinéfilo él, que a veces me plantea pequeños retos relacionados con el cine (y también, dicho de paso, grandes conversaciones). Este juego sería una variante del clásico "adivinar títulos de películas" a base de mimo. Se trata de recordar escenas, y tras una breve descripción (o también se puede teatralizar),  intentar averiguar a qué pelicula pertenece. Si como a mi amigo... y como a mí... les encanta el cine, se lo van a pasar en grande, porque no solo será una ejercicio de memoria, sino que todo un entretenimiento y una invitación a conversar sobre el cine, a conocer cintas que desconocían, y, seguro, despertará su deseo de revisitar viejos clásicos. 

A continuación les hago partícipes algunas de mis pelis y escenas favoritas para que, si quieren las tomen, como referencia para su juego:

Ya que estamos en Navidad, empezaremos por la gran película navideña por excelencia ¡Que bello es vivir! un canto a la bondad humana y el optimismo. Difícil elegir un solo momento porque la película está llena de muchos y buenos. Pero me quedo con las escenas del noviazgo entre James Stewart y Donna Reed.

Seguimos con una de las pelis más románticas y hermosas de ¿quién lo diría? el duro Clint Eastwood, Los puentes de Madison. Me encanta Eastwood sobre todo en su faceta de director, uno de los últimos clásicos, y con una filmografía difícil de superar. Escena favorita del film: cuando ambos protagonistas lloran por un gran amor que se malogra, y fuera la lluvia cae con inusitada fuerza, solidarizándose con ellos.

El final de El planeta de los simios, cuando Charlton Heston a caballo por la playa llega hasta los pies de una semidestruida Estatua de la Libertad, y arrodillado frente a ella gime “malditos, malditos, al final la hemos logrado destruir”... refiriéndose a la Tierra y a la humanidad. Toda una premonición.

2001, Odisea en el espacio, cuando un simio a ritmo de “Así Habló Zarathustra” golpea el suelo con un fémur y al lanzarlo hacia el cielo, la humanidad ha avanzado hasta aparecer una nave en el espacio sideral.

Cuando Cary Grant sube las escaleras de su casa portando un vaso de leche ¿envenenado? para entregarselo a una pobre Joan Fontaine en Sospecha.

La escena en la que Igor pregunta al Dr. Frankenstein de qué familia proviene, en el El jovencito Frankenstein. Ah! además de todos los cambios de joroba de Igor ¡bueniiiiisimo!.

La vida de Brian... repleta de excelentes escenas, pero me quedo con : 1. cuando el Frente Popular de Judea debe esconderse del registro que efectúan los romanos en la casa donde se reúnen; 2. Cuando los judios obligan a decir a Pilatos nombres que empiezan con "R"; y la canción final “Always Look On The Bright Side Of Life”

La escena final de Centauros del desierto... John Wayne alejándose solo por el desierto, visto a través de una puerta, que al final se cierra... la misma puerta que se abre al comenzar la película ¡GENIAL! ¡REDONDA!.

Momentazo cuando Darth Vader confiesa a Luke Skywalker “Yo soy tu padre” en El Imperio contraataca.


Todas hemos querido que nos laven la cabeza como Robert Redford a Meryl Streep en Memorias de Africa. Pero mi escena favorita es cuando el marido cornudo, el barón Blixen (protagonizado por Klaus Maria Blandauer) le dice a Denys Finch Hatton (Robert Redford): “podías haber pedido permiso”, y el otro le contesta “y lo hice”...¡¡¡GUAU!!!!

Las caras de loco de Jack Nicholson en El resplandor, y como escena el niño paseando con su triciclo por pasillos vacíos del hotel, y descubriendo las niñas gemelas al fondo del pasillo. Tan sencillo como eso, y provoca el peor de los terrores.

Y hablando de terror, los pasos inquietantes en el rellano del piso de James Steward en La ventana indiscreta, sabiendo que él está inmobilizado por tener una pierna rota y escayolada.

Las escenas del costoso ascenso por las escaleras del edificio donde viven Robert Redford y Jane Fonda en Descalzos por el parque. Sin duda, las escaleras más cansada y divertida de la historia del cine (que yo sepa, claro).

Momentazo Chus Lampreabe confesando que ellas es testiga de Jehová, y que por tanto no puede mentir en Mujeres al borde de ataque de nervios.

Por supuesto hay muchas, y muchas más... pero eso ya os lo dejo a vosotros.

Por mi parte solo me falta desearles, 

Cine, cine, cine,
más cine por favor;
que todo en la vida es cine
y los sueños,
cine son.

FELICES FIESTAS  Y MEJOR 2020 ⚝🎄🎅


*** FOTOGRAMAS de GOOGLE.ES

jueves, 14 de febrero de 2019

REMITE: CUPIDO 
* Mis películas favoritas para San Valentín




Afirman los que me conocen que SÍ soy romántica. Aunque a mí me asaltan las dudas. Digamos que no lo tengo tan claro. Puede que en las formas, no tanto en el contenido, pues hace mucho tiempo que dejé de creer en la existencia de Don Perfecto, que el amor lo puede todo y en los finales felices y comieron perdices.

Volviendo a eso de las formas, entonces sí, pues me gustan las muestras de amor dulce y tiernecito, y sueño celebrar San Valentín en Venecia cenando con mi pareja en un coqueto restaurante mirando hacia sus famosos canales, o pasear abrazados en una tarde lluviosa bajo los puentes de Paris, o en carruaje en Viena. Y ya puestos a fantasear a lo grande, ¿por qué no disfrutando de la arena blanca en las playas de la Polinesia francesa?

Como todo lo anterior, de momento, va a ser que no, me conformaré con poder festejarlo con una película de las que te hacen creer que sí, que todo es posible, que cuando el amor es verdadero, siempre triunfa. Cualquiera de las 10 películas que a continuación os voy a nombrar puede valer. Espero que os gusten.


Feliz San Valentín 💘 

NOTTING HILL


Comedia elegante, sofisticada, y muy, muy divertida. El colofón del romanticismo desde el mismo inicio. Imagínense: quién no ha soñado con un tropiezo causal, levantar los ojos y resultar que ahí, delante tuyo, ni más ni menos que ¡el chico/a de tu vida!. Y si además son los adorables, y dicho ya de paso los reyes de la comedia romántica,  Hugh Grant y Julia Roberts ¿se puede pedir más?. Pues sí, una banda sonora estupenda, con temas muy bien escogidos. Y todo ello, situado en uno de esos barrios icónicos como es Notting Hill en Londres. Como no, para quien visite la ciudad, y sea fan de la peli, la ruta turística es de obligado cumplimiento.

LA BODA DE MI MEJOR AMIGO

¡Ojo! Spoiler.

Aquí, la sempiterna Julia Roberts no se queda con el chico, pero eso no significa que la comedia no destile 100% romanticismo. Pero si por algo hay que recordar esta peli es por el estupendo Rupert Everett. Creo no haberlo visto mejor, en su papel cómico como amigo de la prota. Y además, ¿cómo olvidar el número musical con la canción "I say a little prayer"?. Ya solo por estos dos motivos que acabo de nombrar, ya vale la pena verla.

AMOR CON PREAVISO

Aquí, la partenaire del Sr. Grant es Sandra Bullock que hace de una abogada muy seria y comprometida con las causas perdidas. Ella acaba trabajando para un empresario muy rico, pero al contrario de lo que podría parecer, es un niño grande, informal y desenfadado. Obviamente todos sabemos como va a terminar la historia. Folletín, ya lo sé, pero es lo que todo/as estamos esperando.

MI GRAN BODA GRIEGA

Adoro esta peli. Divertida a tope, gracias a una familia que lo que tiene de peculiar es que es griega (si hubiera sido italiana, hubiera valido igual), con toda la carga de diferencias culturales, tan arraigadas y conservadoras, que dan pie a todo tipo de situaciones carcajeantes. Genial ese padre que, con un limpiacristales en mano, lo arregla todo.

ABAJO EL AMOR

Amo esta comedia, claro homenaje a las protagonizadas por Doris Day y Rock Hudson en los años 60. Recordemos que solo fueron tres las que estos dos grandes de la escena hicieron juntos (Confidencias a medianoche, Pijama para dos y No me mandas flores), y, sin embargo, nos enamoraron de tal manera y hubo tanta química entre ellos que pareciera que hubieran rodado un centenar. Pues bien, aquí Renée Zellweber y Ewan McGregor cogen el testigo y nos brindan una comedia al puro estilo sesentero, con aquellos particulares colores saturados, decorados de carton piedra que recrean espacios que se suponen de gran  lujo, y donde, como no podía ser de otra manera, triunfa el amor, a pesar del título de la cinta.

THE HOLIDAY

Cameron Diaz y Kate Winslet se intercambian casas para sus vacaciones, a la vez que huyen de sus fracasadas relaciones amorosas. Es obvio que las casas no son las que nosotros nos encontraríamos en el caso de que contratásemos este tipo de servicio, salvo que fuéramos millonarios: un precioso cottage en la alegre campiña inglesa, y una lujosa mansión en la costa californiana. Y ya os digo que ni pagando, encontraríamos el amor de la mano de Jude Law y Jack Black. Pero para eso estamos hablando de películas románticas ¿no?.

Igual os parece curioso, pero si me dieran a elegir, me quedaba con la casita de cuento de la vieja Inglaterra y con Jack Black. Es cuestión de gustos.

BAJO EL SOL DE LA TOSCANA

Y ¡otra de casas!. 

Imaginad que tras un descalabro amoroso vuestros amigos os regalan un viaje, ni más ni menos, que a la bucólica Toscana, y allí, en un giro total de 360º, vuestra vida cambia: encontráis la casa de vuestros sueños, la remodeláis a vuestro gusto (clara metáfora de la sanación espiritual que experimentáis) y que culmina cuando encontráis el amor. Pues eso es lo que le pasa a Diane Lane. Se puede decir, que está en la línea de Ama, reza, come, pero, para mí, esta película resulta mucho más exquisita. 

OJALÁ FUERA CIERTO

Desconocía que esta peli estuviera basada en un libro del mismo título, del autor francés Marc Levy.

En ella, Reese Witherspoon, en un estado de coma profundo se le aparece, en plan fantasma o espíritu, al nuevo inquilino de su apartamento. Claro está, no podía ser otro que el guapo e interesante Mark Ruffalo. La situación da pie a escenas unas muy cómicas, y otras más emotivas. No os contaré como acaba, por si no la habéis visto (o leído), pero si se encuentra en esta sección de pelis románticas ya os lo podréis imaginar.

ATRAPADO EN EL TIEMPO

O también conocida como la de "El día de la marmota".

Esta, junto a la anterior, son las más fantasiosas. Pero también está bien conjugar fantasía con romanticismo. Y sobre todo, porque gracias a ello se consigue que la película tenga un toque muy original. De hecho, creo que es la más original de todas las aquí nombradas. 

Otros de los aciertos de la cinta es Bill Murray que en, un principio, como el chico guaperas no es que dé la talla. Y para mayor inri hace de periodista gruñón. Pero gracias a haber quedado atrapado en el tiempo (ojalá la vida nos diera este tipo de oportunidades), logra aprender de sus errores, se redime, y acaba enamorando no solo a la bella Andie MacDowell, sino que a todas nosotras. 

Es un peliculón, pero me da que un poco infravalorado.

TRES BODAS DE MÁS 

A esta peli le tengo un cariño especial. No solo por lo muy divertida que es (las risas están aseguradas), sino porque el director es paisano mío, y hay que hacer patria ¿no?. Javier Ruiz Caldera  coge todos los gags de las películas románticas, las situaciones típicas y tópicas, los personajes que suelen pulular por ellas,  les da una vuelta de tuerca y hace una gran parodia. A su vez, y he aquí la genialidad, se acaba convirtiendo también en una película romántica. Y resulta que te ríes de las bobadas románticas llevadas al extremo, y acabas aplaudiendo que la chica encuentre chico, que es de lo que se trata.

**Imágenes de Google.com

sábado, 4 de febrero de 2017

FRANCAMENTE QUERIDA, ME IMPORTA UN BLEDO
* El desamor

 
Tengo una amiga que siempre me comenta que no le gustan los finales felices... se entiende que en las películas románticas. Hace poco me volvió a recordar esa máxima suya, al salir del cine (no desvelaré qué película fuimos a ver, para no chafar su final a nadie).
 
Yo no puedo estar más desacuerdo con mi amiga. Por más que el cine nos haya regalado finales (de los tristes) apoteósicos, míticos, insuperables. Por más que las lágrimas derramadas frente a la gran pantalla  nos ayuden a descargar adrenalina, liberar tensiones y eliminar emociones negativas, que acaben provocando, incluso, un bienestar físico (sí, sales del cine como nuevo), a mí me recuerdan mucho a la p... realidad. Demasiado para que me puedan gustar. Y todo aquél que haya sufrido de desamor lo entenderá perfectamente (me remito al estupendo artículo de The Sweet Words,  "El desamor es muy cutre").
 
Voy a hacer un ejercicio de imaginación para mirar más allá del final desdichado de una película. Exactamente igual que se suele hacer con los finales felices, cuando nos cuentan que seguramente la protagonista acaba descubriendo que a su maravilloso príncipe azul le huelen los pies y ronca como un camión.

Tomo como modelo para este juego, y apoyar mi postura, la clásica  Lo que el viento se llevó (Gone with the wind). Quién más, y quién menos conocerá a su personaje principal  Scarlet O'Hara. Una mujer de rompe y rasga, dura, rebelde, independiente, alejada de los convencionalismos sociales de su época. Sin embargo, Escarlata acaba sufriendo por culpa del desamor, cuando se da cuenta que el amor de su vida lo ha tenido delante de ella durante todo el tiempo, y lo reconoce justo en el momento del desenlace de la historia. Pero ya es tarde. Su marido, Rhet Butler, le abandona, dejando en el aire la célebre frase: "Francamente, querida, me importa un bledo" ("Frankly, my dear, I don't give a damn"). Recordarán que la película acaba con una Scarlet llorando amargamente sobre las escaleras de su mansión.

 
"Francamente, querida, me importa un bledo"
Imagen de Google.es

Omitiendo la secuela de la novela Lo que el viento se llevó, la obviable Scarlet de Alexandra Ripley, siempre he fantaseado sobre la idea de un final sobre el final de la historia entre Scarlet y Rhett, en el que los dos se reencuentran, liman sus asperezas, y por fin saben verse mutuamente como la pareja de enamorados que son. Pero mientras no dejo de pensar, y lo único que puedo visualizar, es el tormento que debió padecer la señorita Escarlata, allá, en su querida Tara, donde fue a aliviar sus penas y congojas, y la verdad que no la envidio nada.
 
Rosa Montero, en su libro La carne, refleja muy bien la tortura del desamor:

"Fracasar en el amor desataba el apocalipsis. Las rupturas sentimentales no se limitaban a reventarte el corazón: su onda expansiva debía de llegar hasta la base misma de tu personalidad, porque además te destruían el mundo...".
"Cuando llegaba el desamor, la vida dejaba de tener sentido. Sombras y sufrimiento, y un vacío interior que abrasaba como una quemadura...".
"Era como si, al perder la ilusión embellecedora de la pasión, quedara al descubierto la acongojante realidad. Las roñosas bambalinas tras el decorado...".


Que no, que no! Que el desamor, ni en película!
 

sábado, 28 de enero de 2017

EXPIACIÓN, DE IAN McEWAN

* Mía, la culpa ha sido mía... 

 
Que Expiación, de Ian McEwan, sea una de las obras que siempre aparecen entre los listados de lecturas imprescindibles, no es ninguna novedad. Que el autor sea uno de los mejores escritores de su generación, y por ende, de la actualidad, tampoco (no lo digo yo, sino aquéllos que entienden). Por eso, no les tiene que extrañar que hoy venga a recomendarles ese libro de prosa exquisita, con unos personajes llenos de fuerza, con muchas luces y sombras. Un libro muy versátil, que nos lleva con facilidad a diferentes temas: al amor, a la traición, al dolor, a la guerra. Pero, planeando sobre todos ellos, como una guadaña, a la culpa.
 
La culpa es una emoción de lo más inquietante. Uno se puede trastornar por algo que ya pasó, que ya no tiene solución, porque la culpa tiene toda la capacidad de crear angustia y remordimiento, atando nuestras manos y pies, dejándonos inmovilizados por siempre, por lo que se dijo, o se hizo. O por lo que no se dijo, o no se hizo. Y la condena es revivir el pasado, imagen tras imagen, amargando el presente, y el resto de nuestra existencia.
 
¿En qué momento se abandona la culpabilidad como si fuera un castigo?. Cuando se acepta lo que fue, por más duro que así fuera. Cuando se comprende que ya no es posible modificar el pasado, pero sí que se puede aprender de él, e incluso, tal vez, arreglar las consecuencias del mal cometido. El ayer no se puede cambiar, pero sí la forma de enfrentarnos a él.
 
Volviendo al libro ¿serán los personajes capaces de expiar sus culpas?. Y si es así ¿cómo lo hicieron?. Para descubrirlo animo a todas las personas que todavía no hayan leído el libro, a que lo hagan. Y si no les apetece, también cabe la posibilidad de ver su versión cinematográfica, "Expiación",  del año 2007, dirigida por Joe Wright, e interpretada, entre otros, por Keira Knightley, James MacAvoy, y Vanessa Redgrave. O mejor, lean el libro y vean la película. Así no se sentirán culpables por tener que elegir entre literatura y cine.

 

lunes, 23 de enero de 2017

CANTANDO BAJO LA LLUVIA

*Trío de ases

 
Estas Navidades recién que acabaron hace casi un mes (y parece que hace varios) fueron bastante trágicas para los que como yo sufrimos de ser unos mitómanos, porque...
 
¿Quién no bailó por allá en los años 80, primero con Wham, y después, cuando el dúo se separó, con su líder indiscutible, George Michael? ¿Y qué chica no quiso ser cómo la princesa Leia? Intrépida, valiente y aventurera. Sí, ese personaje fabuloso que tan bien supo interpretar Carrie Fisher.

Este post va dirigidos a estos tres mitos que nos dejaron desolados con su marcha durante las fechas navideñas. Y digo bien, tres, porque me falta hablar de la madre de Carrie Fisher, la actriz Debbie Reynolds. Y si la he dejado para lo último, ha sido deliberadamente. ¿El motivo? Quiero centrarme en ella, dado que Debbie Reynolds fue coprotagonista de una de mis películas preferidas, de hoy, de ayer y de siempre: la maravillosa "Cantando bajo la lluvia" ("Singin' in the rain").
 
Debbie Reynolds fue ejemplo de como con esfuerzo y tesón se puede llegar a ser recordada como protagonista de uno de los grandes musicales de todos los tiempos. Ella, que ni tan siquiera era cantante, ni bailarina. Y parece ser que su talento para esa dos artes era más bien limitado. Por eso la elección de la actriz en el papel de Kathy Selden resultó del todo sorprendente haciendo enfadar al mismísimo Gene Kelly. Pero horas y horas de interminables ensayos demostró que, al final, Debbie Reynolds era la perfecta "partenaire" para el perfeccionista y gran maestro Gene Kelly. Una clara evidencia de que, a veces, la fuerza de voluntad puede superar al talento natural.


Estoy convencida que estos tres ases de la escena están, juntos, por las galaxias,  cantando bajo la lluvia a ritmo de Faith. ¡Hasta siempre!
 
***Imágenes de Google.es

sábado, 9 de julio de 2016

NOS VAMOS AL CINE

* Premios de la Internacional India Film Academy (IIFA)


En la radio suena una música 100% reconocible. Música llena de color, alegre, vibrante. Música de Bollywood. Sirve como introducción a la siguiente noticia: 
"Este año Madrid acogerá, durante 3 días, del 23 al 25 de junio, la gran fiesta del cine de Bollywood"

Vamos, los Oscar versión Hindi.

Mi memoria coge un avión supersónico, y como por arte de magia me hallo en La India, en Jaipur y en el cine.

Hablar del cine de La India es hablar de una de sus grandes industrias, así como uno de los pilares básicos de su cultura. Por eso, si viajáis a La India no os importe "perder" una tarde en el cine. Es una buena opción de ocio y, también, de conocimiento de la vida cotidiana de los hindúes.

Yo fui al Raj Mandir Cinema (en Jaipur), un opulento local muy kitsch, un batiburrillo entre cupcake y algodón de azúcar (también he sabido que fue construido en estilo Art déco tardío), para ver lo que parecía ser el gran estreno del verano: EK THA TIGER, una mezcla de acción, espías, amor y musical. Un producto del todo "boollywoodiense" protagonizada por Salman Khan (actor de moda) y Katrina Kaif. El ambiente de la sala, os advierto, es de lo más divertido. Los indios gritan, silban, ríen, aplauden... al final la pregunta que te haces es ¿dónde está el verdadero espectáculo?.


Unico sitio donde pude ver a los indios respetando una cola





Si estáis en Jaipur y vais al Raj Mandir Cinema



Dirección 

C-16,
Bhagwan Das Rd,
Panch Batti,
Jaipur - 302001


¿Cómo llegar?

Lo mejor es hacerlo con tuk tuk. Es rápido y barato. Sobre todo pactar los precios antes de empezar el trayecto. Y al no ser que así lo queráis, manteneros firmes ante cualquier tentativa del conductor para llevaros a la tienda de su hermano, amigo o primo. De todos modos, lo más probable ¡es que os lleve!.


Mi recomendación personal

Si queréis saber más sobre la peculiar e interesante cultura y de la vida diaria en India, y además de primera mano, os sugiero visitar un estupendo blog que un día encontré por casualidad (como casi siempre) rebuscando por la red: 

viernes, 10 de junio de 2016

Lo prometido es deuda.

Quien me haya seguido desde los inicios de este blog sabrá que en dos ocasiones prometí hablar de dos lugares dispares entre ambos, pero no por eso, menos bellos: los ksour de Túnez (30/1/16), y Sigtuna en Suecia (16/5/16). Y yo siempre intento cumplir mis promesas...


KSAR EN SINGULAR Y KSOUR EN PLURAL

* Por el sur de Túnez 


Siguiendo el hilo del anterior post, os cuento que desde el hotel que nos alojábamos (el Sangho Privilege de Tataouine -recomendable-) negociamos un taxi que, por unos 180 dinares, nos llevaría a dos ksour, Chenini y Hadada, devolviéndonos al hotel al final de la visita. Creímos entender que los taxistas solo estaban autorizados a trabajar dentro de una determinada zona. Pero eso es algo que nos os puedo asegurar.

Los ksour son almacenes fortificados construidos entre los siglos XV y XVII, que tenían como fin guardar el grano y demás cosas de valor de la comunidad (leo, incluso, joyas). Pero lo que ví al llegar a Chenini fue un pueblo troglodita colgado de la ladera de una colina. El pueblo sigue habitado, con su ritmo lento, pausado, anclado en el tiempo. La señales más relevantes de modernidad que parecían haber llegado era una fuente de agua pública, y los cables de la luz (que no es poco).








Todo desprendía una inexplicable belleza, a pesar de estar enclavado en un inhóspito paraje. El paisaje era realmente imponente, grandioso. Bueno, los desiertos son así. Perfección en la simplicidad, en la aparente nada. Aunque tampoco estábamos en pleno desierto, es decir, en el Sáhara, sino a sus puertas, en el Gran Erg, un terreno pedregoso, de color ocre, donde crecen, como mucho, palmeras y algunos arbustos.







A unos 35 km. de Chenini se halla el Ksar Hadada. Ya hablé de él, en el anterior post, para deciros que sirvió de casa de Anakin Skywalker, en la película "La amenaza fantasma" (1997). Sin embargo, en esta ocasión lo tomo como modelo para acabar de comprender la idea de "granero fortificado": en el exterior, son recintos amurallados. El interior esconden habitaciones, llamadas gorfas, construidas con muros ciegos y con tan solo una única abertura, la puerta de entrada. La imagen de grandes y rudimentarias cajas fuertes me ronda por la cabeza.





He aquí una mañana sintiéndonos un poco bereberes. Sintiendo la dureza del clima y del espacio. Pero también, el encanto de una vida sencilla que se pierde y se desmorona como los muros de adobe de los ksour. En fin... es el signo de los tiempos.


Y ahora, mi querido lector, si estuvo atento al inicio de este post, como habrá intuido, la próxima entrada en este blog será SIGTUNA. Hasta pronto amigos.

miércoles, 2 de marzo de 2016

GEORGE KENNEDY


Allí estaba delante de mí, en unos famosos grandes almacenes de mi ciudad. Me pareció enorme, gigantesco. Tal vez solo fue una impresión mía, bajita como soy. O lo que realmente vi fue su grandeza como actor. 

Acabo de saber que George Kennedy falleció el pasado 28 de febrero, y ha regresado a mi mente esa escena en la que casi tropiezo con él. Duró tan solo unos segundos, pero suficientes para reconocer su rostro inconfundible y mítico, que acompañó mi infancia en las sesiones de cine los sábados por las tarde. También podía haberme equivocado, pero me lo confirmó el revuelo que se había formado en torno a la caja donde él acababa de pagar su compra.

George Kennedy siempre actuó de eterno secundario, pero no por ello dejó de ser un inmejorable actor. Ahora que acabamos de vivir la ceremonia de los Oscar, tenemos que recordarle en La leyenda del indomable con la que ganó, en 1968, la ansiada estatuilla. Pero también en muchas otras películas, algunas de las cuales forman parte  de mis preferidas, como Charada, 12 del patíbulo, o la hilarante Agárralo como puedas.

Foto de Google imágenes

Querido Sr. George Kennedy: fuiste el primero y único de los actores holliwoodienses que he tenido el honor de ver en directo, y eso, como el primer amor, no se olvida. ¡Hasta siempre!


sábado, 30 de enero de 2016

MATMATA Y TATAOUINE. TÚNEZ

* Que la fuerza os acompañe


Los que seguimos fielmente la serie de Star Wars hemos estado de enhorabuena al estrenarse, un poco antes de Navidades, su séptimo capítulo El despertar de la fuerza. Esta es la razón de que, todavía grabadas en mi mente sus fotogramas, hoy me ponga a recordar y a revivir, en este post, Túnez.

Dos colores te atrapan y se quedan en tu retina: el blanco y el azul. Y ambas hablan de la idiosincrasia del país. Túnez es muy, muy meditarráneo, hasta hacerte creer que te hallas en alguna isla griega, en Italia o en la misma España. Pero sus mercados, el canto del almuédano desde el alminar, o el desierto que se abre en el sur, le dan ese punto exótico para saber que no, que es Túnez y nada más que Túnez, único e irrepetible en este planeta. O quizás no, tal vez sea de otro, del Tatooine por ejemplo...

Y es que Túnez, y en concreto Matmata y Tataouine, fueron dos de los espacios elegidos para rodar algunas de las películas de Star wars y, con el tiempo se han convertido, en algo así, como La Meca para los que somos amantes de la famosa saga.


Ksar Hadada, escenario de La amenaza fantasma




Hotel Sidi Driss, donde se rodó La guerra de las galaxias

DATOS PRÁCTICOS
* ¿Cómo ir a Ksar Hadada y Sidi Driss?

Tras los últimos acontecimientos ocurridos en Túnez, por su inestabilidad política y social, pocos se atreverán a adentrarse por el país, y menos sin el soporte de un viaje organizado. Y es una pena, porque Túnez no solo es precioso, sino que su gente es muy amable y dispuesta a ayudarte. Y además (hasta el punto que yo conocí) existe una buena red de louage (furgonetas que funcionan a modo de autobuses interurbanos, y que solo parten una vez llena de viajeros) que unen casi todos los puntos del país. Un consejito, es que no paguéis hasta el final del trayecto, primero por aquello de donde fueres, haz lo que vieres, y segundo porque existe la picaresca de engañar al viajero, especialmente cuando te acercas a las zonas más turísticas.

Sin embargo, para llegar al Ksar Hadada utilizamos un taxi desde Tataouine (pues también quisimos visitar otro Ksar -prometo hablar de ellos en otro post-). Lo negociamos por 180 dinares.

Para llegar al hotel Sidi Driss, localizado en Matmata, cogimos un bus desde Gabes, pero no recuerdo si estaba identificado con ningún número. Seguramente no. Este nos llevó a la nueva Matmata. Y de allí, volvimos a negociar otro taxi, que por 15 dinares, nos trasladó hasta el hotel Sidi Driss.