«La vida no es la que uno vivió, sino la que uno recuerda, y cómo la recuerda para contarla» GABRIEL GARCIA MARQUEZ
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viernes, 10 de junio de 2016

Lo prometido es deuda.

Quien me haya seguido desde los inicios de este blog sabrá que en dos ocasiones prometí hablar de dos lugares dispares entre ambos, pero no por eso, menos bellos: los ksour de Túnez (30/1/16), y Sigtuna en Suecia (16/5/16). Y yo siempre intento cumplir mis promesas...


KSAR EN SINGULAR Y KSOUR EN PLURAL

* Por el sur de Túnez 


Siguiendo el hilo del anterior post, os cuento que desde el hotel que nos alojábamos (el Sangho Privilege de Tataouine -recomendable-) negociamos un taxi que, por unos 180 dinares, nos llevaría a dos ksour, Chenini y Hadada, devolviéndonos al hotel al final de la visita. Creímos entender que los taxistas solo estaban autorizados a trabajar dentro de una determinada zona. Pero eso es algo que nos os puedo asegurar.

Los ksour son almacenes fortificados construidos entre los siglos XV y XVII, que tenían como fin guardar el grano y demás cosas de valor de la comunidad (leo, incluso, joyas). Pero lo que ví al llegar a Chenini fue un pueblo troglodita colgado de la ladera de una colina. El pueblo sigue habitado, con su ritmo lento, pausado, anclado en el tiempo. La señales más relevantes de modernidad que parecían haber llegado era una fuente de agua pública, y los cables de la luz (que no es poco).








Todo desprendía una inexplicable belleza, a pesar de estar enclavado en un inhóspito paraje. El paisaje era realmente imponente, grandioso. Bueno, los desiertos son así. Perfección en la simplicidad, en la aparente nada. Aunque tampoco estábamos en pleno desierto, es decir, en el Sáhara, sino a sus puertas, en el Gran Erg, un terreno pedregoso, de color ocre, donde crecen, como mucho, palmeras y algunos arbustos.







A unos 35 km. de Chenini se halla el Ksar Hadada. Ya hablé de él, en el anterior post, para deciros que sirvió de casa de Anakin Skywalker, en la película "La amenaza fantasma" (1997). Sin embargo, en esta ocasión lo tomo como modelo para acabar de comprender la idea de "granero fortificado": en el exterior, son recintos amurallados. El interior esconden habitaciones, llamadas gorfas, construidas con muros ciegos y con tan solo una única abertura, la puerta de entrada. La imagen de grandes y rudimentarias cajas fuertes me ronda por la cabeza.





He aquí una mañana sintiéndonos un poco bereberes. Sintiendo la dureza del clima y del espacio. Pero también, el encanto de una vida sencilla que se pierde y se desmorona como los muros de adobe de los ksour. En fin... es el signo de los tiempos.


Y ahora, mi querido lector, si estuvo atento al inicio de este post, como habrá intuido, la próxima entrada en este blog será SIGTUNA. Hasta pronto amigos.

sábado, 30 de enero de 2016

MATMATA Y TATAOUINE. TÚNEZ

* Que la fuerza os acompañe


Los que seguimos fielmente la serie de Star Wars hemos estado de enhorabuena al estrenarse, un poco antes de Navidades, su séptimo capítulo El despertar de la fuerza. Esta es la razón de que, todavía grabadas en mi mente sus fotogramas, hoy me ponga a recordar y a revivir, en este post, Túnez.

Dos colores te atrapan y se quedan en tu retina: el blanco y el azul. Y ambas hablan de la idiosincrasia del país. Túnez es muy, muy meditarráneo, hasta hacerte creer que te hallas en alguna isla griega, en Italia o en la misma España. Pero sus mercados, el canto del almuédano desde el alminar, o el desierto que se abre en el sur, le dan ese punto exótico para saber que no, que es Túnez y nada más que Túnez, único e irrepetible en este planeta. O quizás no, tal vez sea de otro, del Tatooine por ejemplo...

Y es que Túnez, y en concreto Matmata y Tataouine, fueron dos de los espacios elegidos para rodar algunas de las películas de Star wars y, con el tiempo se han convertido, en algo así, como La Meca para los que somos amantes de la famosa saga.


Ksar Hadada, escenario de La amenaza fantasma




Hotel Sidi Driss, donde se rodó La guerra de las galaxias

DATOS PRÁCTICOS
* ¿Cómo ir a Ksar Hadada y Sidi Driss?

Tras los últimos acontecimientos ocurridos en Túnez, por su inestabilidad política y social, pocos se atreverán a adentrarse por el país, y menos sin el soporte de un viaje organizado. Y es una pena, porque Túnez no solo es precioso, sino que su gente es muy amable y dispuesta a ayudarte. Y además (hasta el punto que yo conocí) existe una buena red de louage (furgonetas que funcionan a modo de autobuses interurbanos, y que solo parten una vez llena de viajeros) que unen casi todos los puntos del país. Un consejito, es que no paguéis hasta el final del trayecto, primero por aquello de donde fueres, haz lo que vieres, y segundo porque existe la picaresca de engañar al viajero, especialmente cuando te acercas a las zonas más turísticas.

Sin embargo, para llegar al Ksar Hadada utilizamos un taxi desde Tataouine (pues también quisimos visitar otro Ksar -prometo hablar de ellos en otro post-). Lo negociamos por 180 dinares.

Para llegar al hotel Sidi Driss, localizado en Matmata, cogimos un bus desde Gabes, pero no recuerdo si estaba identificado con ningún número. Seguramente no. Este nos llevó a la nueva Matmata. Y de allí, volvimos a negociar otro taxi, que por 15 dinares, nos trasladó hasta el hotel Sidi Driss.