«La vida no es la que uno vivió, sino la que uno recuerda, y cómo la recuerda para contarla» GABRIEL GARCIA MARQUEZ

miércoles, 2 de enero de 2019

TRAS LOS PASOS DE DALÍ
* Port Lligat







Llegar a Port Lligat desde Cadaqués es bien fácil siguiendo la calle Miranda. No hay lugar a dudas. Ningún desvío, ningún cruce de caminos os puede hacer equivocar. El trayecto discurre sin mucho que señalar, a excepción de alguna que otra cuesta que, como su nombre indica, cuesta (chiste malo). Si vais a primera hora de la mañana únicamente os cruzaréis con gatos apostados entre los olivos que os mirarán con sus ojos curiosos, a la vez que os pondrán cara de estar diciendo "locos turistas". Así son ellos, mis amados felinos. 

Al final de la calle la lógica se impone. O tiras hacia la izquierda, con lo cual regresas a Cadaqués. O giras hacia tu derecha. Ese es el camino correcto hacia Port Lligat. Un camping, la Capilla de Sant Baldiri y el cementerio os darán la pista de que vais por buena dirección.


Aquí podréis aprovechar para entrar en la ermita que data de 1702 y es barroca, aunque yo os animo a más, a que visitéis el camposanto, para contemplar la hermosa escultura modernista de Josep Llimona llamada Meditación (1925).


Desde el punto en el que nos encontramos, la calle dejó de ser calle para ser carretera, que nos acompañará hasta el Hotel, que no podía tener otro nombre más que de "Port Lligat", y donde una señal indica que por allí se baja hasta la cala. Cuidado porque el camino es muy inclinado y puede resultar resbaladizo, así que ir poniendo los ojos sobre el suelo que piséis. Os lo recomiendo. No solo como advertencia para que no caigáis. Sino también para que el efecto sorpresa sea aún mayor. Dalí solía decir que su trocito de ensenada era el lugar más hermoso del mundo. Esa mañana no pude estar más de acuerdo con él.







Datos prácticos

Si queréis visitar la casa de Dalí y Gala, recordar que previamente habréis tenido que reservar hora y haber comprado vuestra entrada con antelación. Para entrar en la página oficial pinchar AQUÍ.






Os recomiendo llegar a Port Lligat a primera hora de la mañana, no solo porque estaréis solos (salvo, tal vez, algún pescador) sino que, como decía Dalí, seréis los primeros en ver amanecer en toda la Península Ibérica.



Si os gusta el arte y, sobre todo, si estáis interesados en Dalí y todo su entorno artístico, os recomiendo que os paséis por el Museu de Cadaqués, situado en el pueblo, en la Calle Monturiol, 15.

Más información en www.cadaques.cat


domingo, 2 de diciembre de 2018

LOS PUENTES DE OTOÑO
* Cadaqués


Era tan solo un punto blanco, allá, al fondo de la montaña de Pení, cuando el autobús sorteaba las temidas curvas, y ya intuía que Cadaqués me iba a gustar. Y no es que me dejara influenciar por todos los comentarios favorables con los que me habían bombardeado desde el mismo momento que dije que me iba a visitar el pueblo, porque, a veces, esas mismas valoraciones actúan en detrimento de mi opinión. ¿No os ha ocurrido que cuando mejor os hablan de un lugar va, y luego, os decepciona? Pero en esta ocasión no fue así. Más al contrario: declaro desde hoy mi amor incondicional por Cadaqués y su entorno. Forman parte ya del elenco de "Mis lugares favoritos".



La vila de Cadaqués, enclosa, com una perla en sa petxina, en mig d'una ferradura de muntanyes hont verdegen els oliverars, i que té al davant lo mar blau i seré com el cel que limita l'horitzó. (...) 

Juro, prometo, que eso mismo era lo que mi vena más poética discurría cuando el bus tomaba cada vuelta de la carretera. Por esa razón, me hizo mucha gracia leer la prosa del Dr. Antoni Bartumeus, y sentir como mis pensamientos coincidían con sus palabras.




Tras dejar mis escasos bártulos en el hostal reservado, me lancé a la búsqueda de la oficina de turismo, donde un personal muy agradable me proporcionó mapa y folleto sobre un aspecto muy concreto en el que estaba del todo interesada.



Había leído sobre las casas modernistas de Cadaqués. Ese día supe que están englobadas dentro de la llamada "Ruta de los indianos", la cual ha sido creada por una red de municipios de Catalunya (Arenys de Mar, Begur, Blanes, Calonge, Barcelona, Lloret de Mar, Palafrugell, Sant Feliu de Guixols, Sant Pere de Ribes, Torredembarra, Vilanova i la Geltrú, y claro, Cadaqués) y que, como su nombre indica, consiste en recorrer un itinerario marcado para descubrir aquellas casas (y monumentos, en general) que se hicieron construir a principios del siglo XX, los emigrantes que tuvieron la fortuna de regresar enriquecidos de América.






Cadaqués celebra su herencia indiana con dicha ruta, pero también con locales que respiran aires caribeños, y como no, con una fiesta que recuerda y recrea el mundo colonial, y que se celebra a principios de junio. ¡Excusa suficiente para querer volver!



Esta fue una de las maneras que empleé para conocer Cadaqués, y que, además, me acercó a una etapa concreta de su historia. Sin embargo, a Cadaqués hay que ir sin rumbo, sin mapas, sin un trayecto prefijado. Es un pueblo muy pequeño, por tanto, es difícil perderse por él. Por eso, mi consejo, si hay alguien por ahí que desee ir es, aunque parezca una paradoja, que... ¡se pierda!😉





Datos prácticos

* Desde la Estación del Norte de Barcelona, salen diariamente autobuses de la compañía SARFA, pero recordad que en invierno restringen en mucho sus horarios. También existe la posibilidad de hacer la combinación tren-autobús, pero eso no os evitará las curvas que hay hasta llegar a Cadaqués, pues a él solo hay dos formas de entrar, o bien vía carretera, o bien por mar.

* La Oficina de Turismo está situada en la Calle des Cotxes, 2-A, que se encuentra al lado del Passeig  Marítim.

* Para comer, no hay problema, porque encontraréis para todos los gustos y bolsillos.

*   Me alojé en el Hostal El Ranxo. A destacar su inmejorable ubicación (Avenida Caritat Serinyana, 13), y amabilidad del personal. Lo peor, que el desayuno  se pagaba aparte y era bastante básico (por ponerle alguna pega).

* Cadaqués puede servir como base para realizar múltiples excursiones: desde el Parque Natural de Cap de Creus hasta el Faro de Cala Nans, Port de la Selva, Roses, La Selva de Mar y La Vall de Santa Creu. 



* En un villa marinera las actividades acuáticas están aseguradas: se puede realizar submarinismo, baños de noche y cenas en barco, pesca, etc.

* Y sería imperdonable no acercarse a Port Lligat y visitar la Casa de Dalí y Gala, de lo cual les hablaré en la próxima entrega de esta serie dedicada a "los Puentes de Otoño".

Hasta pronto ✋


jueves, 1 de noviembre de 2018

LOS PUENTES DE OTOÑO
* Ventajas de viajar en esta época del año



¿Conocen el juego "si fuera"?. Tal vez reciba otro nombre, pero yo lo conozco por ese título, y además en dos versiones diferentes. Uno muy divertido y lúdico, para jugar y amenizar veladas en grupos. Consiste en adivinar un personaje secreto en base a las respuestas dadas a la pregunta ¿si fuera? ¿Y si fuera una planta... una ciudad... un cuadro... una comida...? Y todo lo que se os ocurra. La segunda versión es mucho más introspectiva. La recomiendo jugar con la pareja o personas íntimas. A la par que ameno, tiene mucho de descubrimiento personal y reflexión.

Jugando conmigo misma, ya os digo que ¿y si fuera una estación del año? sin  dudarlo un segundo, la respuesta sería OTOÑO, no solo porque nací en el precioso otoño, sino por mi carácter tendente a la introversión y cierta timidez. Sin embargo, no todo en mí es reserva (porque sino, no estaría escribiendo este post, jeje!), así como no todo en otoño es quedarse en casa tras una taza de chocolate caliente viendo llover (que tampoco es un mal plan). Todo lo contrario, es una época perfecta para viajar.




Para la gran mayoría, otoño significa la vuelta de las vacaciones, y entrar de lleno en las rutinas y quehaceres habituales, por lo que se genera una cierta propensión al estrés y la fatiga. Sin embargo, al menos en España, contamos con unos grandes aliados: los puentes festivos (los bank holidays). De septiembre hasta las Navidades, nuestro calendario tiene coloreado ciertos días que dan tregua a la consabida monotonía diaria, lo que hace del otoño una época ideal para plantearse realizar pequeñas escapadas. Pero si encima, sois de los suertudos que le podéis adicionar algún día más, entonces la salida tendrá un plus añadido.

Que otoño es una época de gran personalidad no es discutible. Los bosques y las hojas de los árboles se mudan del verde a mil colores que van desde el rojo, al naranja, ocre, amarillo, marrón, plata, dorado... por lo que es una época preciosa para disfrutar de la naturaleza. Perfecta para alquilar una casa rural, de ésas con chimenea y sabor a pueblo.


Durante la temporada otoñal las temperaturas se suavizan. Sin hablar del recién aparecido "veroño", suele apetecer una manguita. Pero todavía estamos lejos de los fríos invernales, y mucho menos de las tórridas temperaturas veraniegas, así que magnífico para viajar.


La luz de otoño es más tenue, por lo que si os gusta la fotografía es una época preciosa para escaparse y practicar vuestro hobby.  Con la luz otoñal se evitarán esas duras sombras que tanto pueden afear nuestras fotos (al no ser que busquéis el efecto contraste). Asimismo, esos colores de los árboles de los que os hablaba anteriormente les dará a vuestras fotos una pincelada cromática única. Y si además aparecen nieblas, nubes bajas, cielos tormentosos, tan típicos en esta época, serán geniales.


Se suele tener miedo a la lluvia, pero caminar bajo ella (mientras que no sea un temporal) puede darle un toque romántico a una escapada otoñal. Porque sí, porque otoño es, sin ningún género de duda, la época más romántica del año.


Y por último, para ir acabando, lo más práctico y, tal vez, lo más importante: porque los precios son más económicos, y el número de personas y/o turistas es inferior. 


¡Ay Otoño! Que bonita forma de alargar nuestras vacaciones veraniegas.

Por si os lo estáis preguntando, las fotos de este artículo pertenecen a una salida de 4 días por el Aude, en el sur de Francia... por supuesto ¡en otoño!

miércoles, 26 de septiembre de 2018

GOD SAVE THE QUEEN
* Recordando Londres 






Soy de las que pienso que las monarquías están completamente obsoletas, y que deberían desaparecer porque ya no cumplen función alguna que no pudiera asumir un cargo elegido por sufragio universal. De hecho, no entiendo su papel más allá de ser embajadores... o una especie de marca de la casa. Por esa misma razón, pienso que la Familia Real española nos representa especialmente bien. 👅




A pesar de todo lo expuesto, y he aquí las contradicciones personales (que admito), soy muy fan de los Windsor, es decir, de la Realeza inglesa. Son tan victorianos y "polite" que lejos de reprobarlos, me divierten y los adoro. Sin duda, ninguna casa real dan tanto juego. Ya lo dijo Faruk de Egipto "dentro de unos años solo quedarán 5 reyes: los 4 de la baraja, y la reina de Inglaterra".




Con todo lo expuesto, no es de extrañar que uno de los lugares que más me interesaba visitar era Londres, la capital del Imperio británico. Y la verdad, la primera vez que la visité, simplemente, me impactó para bien. En las siguientes visitas no me impresionó tanto.
Al fin al cabo, era lógico. Sabía lo que me iba encontrar, y era difícil superar ese primer efecto. Pero me quedo con esa primera percepción, ese Londres mezcla de vanguardia y tradición, esa conjunción tan perfecta entre lo british y el cosmopolitismo, que no sabes dónde empieza uno y acaba el otro. Y no es que paseen por sus calles hombres con paraguas y bombín. Al menos nunca me he cruzado con ninguno. Aunque sí parece que siguen tomando el té con pastas a las 5 p.m. Tampoco lo he vivido. Por eso albergo  la esperanza, en próximos viajes, de ver algún auténtico gentleman mezclado entre la variopinta población, o alguna lady tomando el té.



PRIMAVERA


De mi primera visita me quedo con el adjetivo de intenso, porque es así como sentí Londres. Intenso, como el rojo utilizado en sus autobuses de doble planta, sus buzones postales, sus cabinas, las casacas de la guardia real, y por supuesto, de su bandera, la Union Jack.



INVIERNO 

De mi segunda visita me viene el olor a chocolate y caramelo, de una mañana recorriendo Candem, ese rastro combinación de mercadillo de pueblo, bazar oriental y modernidad; del pato laqueado, de una noche en el célebre barrio chino, bajo un cielo estrellado con miles de farolillos de papel; y del sabor a fish and chips de una taberna frente al British Museum.



OTOÑO

La tercera visita fue de lo más monográfica: rutas por el Londres más clásico, por el cinematográfico de la mano de Hugh Grant 😉 en Notting Hill, por el novelesco en Baker St. y el más macabro por Whitechapel.










VERANO

El del verano todavía está por llegar, y sin duda se hará. Londres es muuuucho Londres para verlo de una sola vez. Y como veis, tiene mil caras diferentes que descubrir en cada uno de los momentos en que vayáis. Dicen que en verano es cuando Buckingham Palace abre sus puertas para los turistas. Ahí estaré yo. Tal vez tenga la fortuna de ser la turista número un millón y el premio sea tomar el té con la Reina Isabel II.

Como se dice ... It's the luck of the draw! Es cuestión de suerte!.